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Análisis de Monopoly Madness

Monopoly Madness Stadia

¿Quién no ha disfrutado alguna vez de esas jornadas de horas y horas entretenidos con juegos de mesa? ¿Quién no ha elegido alguna vez el clásico Monopoly como compañero de esas partidas? Pues bien, Ubisoft nos trajo hace algunos meses una propuesta que iba un paso más allá, darle una vuelta de tuerca al clásico Monopoly y ofrecernos algo diferente.

¿Habrá funcionado o se han quedado en el intento? ¿Cuánto de Monopoly encierra esta nueva versión? Esta y algunas preguntas más intentaremos resolvéroslas a continuación, querid@s StadiaHoyentes: bienvenidos al análisis de Monopoly Madness para Stadia.

Monopoly Madness Stadia

Antecedentes e historia

Hablar de Monopoly es hacerlo de uno de los juegos de mesa más clásicos y populares (sino el que más) de la actualidad, quizás las nuevas generaciones, más familiarizadas con lo electrónico y lo digital que con lo físico les cueste más conocerlo, pero para todos esos StadiaHoyentes más jóvenes les diremos que Monopoly nació a principios del siglo XX, más concretamente en 1904 y lo hizo con otro nombre: The Landlord’s Game, aunque la esencia principal de su modo de juego y sus reglas nacerían aquí, no fue hasta 1935 cuando obtuviera su popular nombre: Monopoly.

Poco ha cambiado desde entonces sus reglas, lo que si hemos visto han sido ediciones y ediciones adaptadas a series de televisión, videojuegos, equipos de fútbol… cualquier excusa era válida para intentar llevar tus personajes más populares o tu marca en forma de ficha al tablero más desplegado en las mesas de medio mundo.

Monopoly ha ido acompañándonos desde su nacimiento y no se ha quedado anclado, primero ofreciendo versiones con reglas diferentes para intentar atraer un mayor número de público y segundo y dando el salto al mundo de los videojuegos, quizás buscando otro grupo de usuarios que aún no les conociese.

Sea como fuere y como os hemos avanzado en la entradilla de este análisis, en esta ocasión estamos ante una de esas versiones renovadas, y que intenta ofrecernos una experiencia diferente, pero con toda la esencia de Monopoly. Y decimos intenta porque desgraciadamente y a mi modo de verlo, se queda lejos de conseguirlo con este Monopoly Madness.

Tecnología

Como podéis prever, Monopoly Madness no es un juego especialmente exigente a nivel técnico. Es un juego colorido, con unas texturas y diseños muy particulares, un poco tirando hacía el universo cartoon y que luce y convence de un primer vistazo nada más entrar al juego.

Además la dinámica del mismo, aún siendo un juego ágil y rápido, no entorpece en ningún momento su rendimiento y el juego  se mantiene estable siempre.

Pese a todo esto, y como nos tiene acostumbrados de primeras Ubisoft, el juego corre a 30fps aunque bien es cierto que probablemente no sea el título al que esta característica le suponga mayor handicap.

Si decidimos jugar contra la IA diremos que podremos elegir la dificultad de la misma para aumentar la dureza de nuestro reto, aunque con práctica ni siquiera los niveles más altos de la misma podrán hacernos frente.

A nivel musical el juego no se esfuerza especialmente. Efectos de sonido y músicas como colchón acompañarán nuestra experiencia y es lo que harán exactamente: acompañar y pasar sin pena ni gloria por nuestro recuerdo cuando terminemos nuestra partida.

Jugabilidad

Llegamos al apartado de la jugabilidad y aquí es donde Monopoly Madness debería hacerse fuerte, sin embargo; hace aguas casi desde el primer minuto de juego.

Agradecemos a Ubisoft sus intenciones de darle una vuelta de tuerca al juego, de querer convertirlo en una especie de party en el que compartir y competir contra nuestros amigos y debo reconocer que al leer la nota de prensa del lanzamiento me generó muchísima curiosidad y ganas de probarlo en familia y con amigos:

Deberás adelantarte a los demás en las caóticas calles de Monopoly City, conseguir recursos, comprar y mejorar propiedades, chinchar a tus rivales y esquivar sus trucos para ganar la carrera por las riquezas.

La premisa era ilusionante, pero la resolución de la misma no ha podido ser más pobre y decepcionante, ya que el juego se convierte en una aburrida concatenación de minijuegos carentes de emoción y es que eso de lo que hablaban: obtención de recursos, compra de propiedades, chinchar rivales, esquivar trucos… se convierte en un batiburrillo de acciones erráticas dentro de los minutos que dura la ronda de la partida y que poco tienen que aportar.

Es cierto que algunas de las acciones resultan graciosas la primera vez, y que al realizar el tutorial tenemos la impresión de que podría ser diferente, pero al final termina siendo un cóctel difícilmente gestionable que termina por llevarnos al hartazgo.

Ponen de su parte, ofreciendo varios mapas, bueno realmente son solo 4, pero con algunas modificaciones que pueden sufrir se puede considerar que llegan a ser 20, aún así el problema del juego no es el mapa donde se desarrolla. También se ofrecen varios modos de juego, pero ninguno consigue atrapar y alimentar la necesidad de decir, ¿echamos otra partida?

Además el plano de cámara tampoco ayuda, las animaciones que acompañan nuestras acciones o cuando obtenemos artículos en ocasiones son demasiado grandes y nos encontramos ante una amalgama de iconos, personajes y gadgets varios.

Diversión

Es triste que en un juego de estas características, pensado como un party familiar o entre amigos con el que echar las horas, haya quedado en un aburrido juego repetitivo que tenía muy buenas intenciones pero que no ha sabido plasmarlas en el mismo.

El juego, para mi, mancha un poco la franquicia Monopoly. Utilizan su icónico personaje y su estética y mecánica utilizando propiedades pero se queda lejos de ser una alternativa seria a los otros grandes parties que se encuentran en el mercado como el famosísimo y archiconocido Mario Party o incluso el más reciente llegado a Stadia el Rabbids: Party of Legends.

No me gusta ser tan categórico en los análisis, ya que esto como todo es cuestión de gustos y quizás muchos de vosotros no compartáis ninguna de mis impresiones, por eso también os animo a que lo probéis, quizás encontréis matices que yo no he sido capaz y quizás (perdón por la reincidencia) obtengáis esa diversión junto a vuestros hijos, amigos o familia que a mi me ha costado encontrar más allá de las primeras partidas. Si es así, no dudéis en dejar vuestras impresiones en los comentarios para que todos los StadiaHoyentes puedan ver que quizás haya luz y un buen título que yo no he sabido descubrir.

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A favor
  • Estética monopoly
  • Divertidos personajes
  • Escenografia
En contra
  • Repetitivo, repetitivo
  • No aporta nada nuevo al género Party
  • En ocasiones engorroso
4
Mejorable
Escrito por
Recuerdo ir con mi padre a comprar el Rastan de la Sega Master System, desde entonces, no le cierro las puertas a nada en los videojuegos y aún así, tardaron 2 meses en convencerme de darle una oportunidad a Stadia. Ahora solo espero que nadie necesite tanto tiempo para darse cuenta de todo lo mucho y bueno que ofrece y ofrecerá esta nueva forma de entender los videojuegos.

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