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Análisis de Life is Strange: True Colors

Un pueblecito en las montañas de Colorado, una ilusionante nueva vida, un don o una maldición según se mire, un puñado de decisiones trascendentes para decidir nuestra historia y la de nuestros compañeros de viaje.

Un resumen: Bienvenidos al análisis de Life is Strange: True Colors.

Antecedentes e historia

La saga Life is Strange vuelve a nuestras vidas 6 años después del lanzamiento de su primera entrega. Life is Strange nos ponía en la piel de Max Caulfield cuyo poder no era ni más ni menos que poder trasladarse en el tiempo.

El juego fue un éxito aquel año y eso llevó a Square Enix a poner en marcha su maquinaria para preparar nuevas entregas.

Life is Strange 2 llegaría en el año 2018. Pero un año antes, llegó la precuela Life is Strange: Before the Storm cuya línea temporal sucede tres años antes de los acontecimientos del primer juego.

Os recordamos que todos los que hayáis comprado True Colors en Stadia tendréis acceso gratuito a Life is Strange: Remastered Collection que incluye tanto el primer título de la saga como la precuela. La fecha anunciada por Square Enix para el lanzamiento de la remasterización ha sido finalmente fijada el 1 de Febrero de 2022, todos aquellos que no dispongáis del juego, pero por el contrario si seais suscriptores de Stadia Pro, también deberíais poder disfrutar del mismo ya que su llegada fue anunciada directamente al servicio (esperemos que siga en pie el anuncio).

Tras este breve recorrido por la saga, llegamos a su cuarta entrega que es la que nos ocupa en este análisis: Life is Strange: True Colors. Aquí tomamos el papel de Álex, una chica con una infancia complicada, con pasos frecuentes y recurrentes de reformatorio en reformatorio y que ahora busca comenzar una nueva vida en Haven Springs, un precioso pueblo en las montañas de Colorado como ya os hemos adelantado en la intro.

Allí nos espera nuestro hermano Gabe al que llevamos 8 años sin ver y junto al que nos instalaremos para iniciar esta etapa. Como era de esperar, nuestra primera decisión en el juego no tardará en aparecer.

Tecnología

El gran peso en el que apoya su fuerza Life is Strange: True Colors es en su apartado visual, y es que desde Deck nine Games tenían claro que la expresividad de sus personajes y el entorno debía ser el salto diferencial sobre otras entregas de la saga y esto se cumple, aunque con matices claro.

Las cinemáticas que nos acompañan a lo largo del juego y que en muchas ocasiones nos muestran unas panorámicas del paisaje son una auténtica gozada, ahí se cuida cada detalle y nos sentimos dentro de ese pueblo, sin embargo durante el propio juego, cuando tenemos el control y analizamos algun objeto o entorno, los pequeños detalles no se encuentran tan cuidados, da la sensación que cualquier objeto con el que no vayamos a interactuar es un pegote o no ha tenido la misma cuidada atención que el resto.

En cuanto a los personajes, todos tienen una captura de movimiento digna de elogio. Álex es la protagonista principal, pero los otros 8-10 secundarios que tienen un papel importante antes o después, también cuentan con un nivel de realismo tan bien cuidado como el de la personaje principal.

El juego cuenta con todo su «acting» en inglés, aunque contamos con subtítulos en español y el trabajo de los actores elegidos para cada personaje es de un nível muy alto.

Aquí me permitiréis hacer un pequeño paréntesis, en Life is Strange: True Colors las emociones son el nexo fundamental por el que va deslizando la historia, el porqué os lo explicaré más adelante. Sin embargo; ese papel tan fundamental de las mismas hace que la expresión facial de los protagonistas sea uno de los grandes puntos fuertes del juego (sino el que más), las caras reflejan a la perfección el sentimiento que quieren mostrar y esto es vital para el desarrollo del juego. Aquí la captura ha conseguido un alto porcentaje de logro, sin embargo los movimientos de los personajes lejos de su cara, sus movimientos motrices por así decirlo, parece que se quedan un escalón por detrás.

Hay un último «personaje secundario» del que quiero hablaros y que tiene un papel vital durante el juego, este no es otro que la música. Los minutos musicales, la ambientación sonora y todos los elementos auditivos del juego resultan de un nivel excepcional.

Podrán gustarnos más o menos los géneros que utilizan en las canciones, pero su uso durante el juego es delicado y fantástico. Para mi, sin duda una de las más gratas sorpresas que me he encontrado jugando a True Colors. Además su interacción con los personajes del juego también resulta definitiva, la relación de Álex con la música la sentiréis desde muy pronto y la tienda de discos junto a la emisora de radio del pueblo es uno de los escenarios más recurrentes del mismo.

Jugabilidad

Al ser un juego que podríamos considerar como aventura gráfica, nuestra jugabilidad en el juego se encuentra más restringida. Tendremos muchos momentos donde deberemos permanecer atentos y escuchar, con suerte en alguno de ellos tocaremos un botón para elegir entre varias opciones (generalmente dos) de decisión.

Cuando tenemos el control total de Álex y podemos andar o correr con ella por los entornos en ocasiones se siente un poco pesada, al iniciar el juego sufrí algunos episodios de Stuttering que por suerte desaparecieron, por lo que entiendo que se trató de un error puntual.

Life is Strange:True Colors me deja la sensación de ser el título más cerrado en cuanto a decisiones o exploración de todos los que he jugado de estas características, tanto dentro de la saga, como otros similares de otras compañías.

Es cierto que el peso de las decisiones en la trama es incuestionable, pero las importantes tampoco terminan siendo tantas y el desvío sobre la trama original parece que no es demasiado, es difícil poder explicaros esto sin hacer spoilers del juego, pero da la sensación de que si algo clave va a terminar siendo de una forma, las opciones que se te ofrecen solo son dos maneras de llegar a ese momento pero sin poder cambiarlo.

Además en la exploración con el entorno se echa de menos (al menos por mi parte) más capacidad de interacción con él. Un alto porcentaje de elementos a nuestro alrededor solo pueden mirarse, salvo los contados con los que nos obligan interactuar porque sea necesario para continuar, parece que no quieren darnos la oportunidad de equivocarnos o hacer cosas secundarias más allá de las máquinas recreativas que nos encontraremos en varios lugares y que nos permitirán, entre otras cosas, echar una partidita llena de nostalgia al Arkanoid entre otros.

Es el momento de hablaros del «poder» de Álex. Nuestra protagonista puede percibir las emociones de las personas que tiene cerca con una especie de aura de colores que cambiará en función de la emoción predominante que sientan en ese momento, (emociones y colores, todo al más puro estilo de la película Inside Out, Del revés traducida en España).

Además, podríamos decir que hay dos niveles respecto a su poder, para una emoción normal Álex puede llegar a conocer lo que están sintiendo en ese momento la persona en cuestión, pero para un sentimiento superlativo Álex puede hacerlo suyo, por ejemplo, sentir una gran tristeza y su motivo, empatizando de este modo con la persona que lo esté sufriendo o por el contrario hacer suya una ira desmesurada haciéndole perder el control por completo. Como es lógico, este poder es indispensable para el devenir de la historia, aunque vuelvo a tener la sensación de que podía haberse desarrollado mucho más potencial del que finalmente saca.

Diversión

Life is Strange: True Colors es un juego muy disfrutable, vaya por delante que tienes que ser un seguidor de este tipo de juegos, ya que si lo que te gusta es machacar botones y enemigos evidentemente estás en las antípodas de lograrlo con este juego.

Respecto a entregas anteriores True Colors vive una importante novedad, por ejemplo, Life is Strange salió al mercado con un único episodio y con el paso de los meses fueron llegando el resto hasta completar los 5 que forman el juego final. Esto en True Colors no pasa, tenemos el juego al completo desde el principio. 5 episodios que nos llevarán entre 2-4 horas cada uno para completarlos y que nos permitirán terminar el juego probablemente en una horquilla entre 12 horas para los más rápidos y las 18 o 20 para los más «exploradores» por así decirlo. Por supuesto el juego cuenta con dos finales que a su vez cuentan con varios «pre-finales» alternativos.

Además por si esto fuera poco, el juego incorporó su DLC Wavelenghts 20 días despues de su lanzamiento permitiéndonos ampliar el contenido y tomando el papel protagonista Steph, otra de las personas más importantes de la trama principal.

Y en resumen reincido un poco en lo que ya he dicho, el juego merece, y mucho, la pena jugarlo e involucrarte en la historia y probablemente si te metes de lleno en la misma tendrás algún momento al borde de la lágrima.

Me quedo con un sabor agridulce al pensar que podría haber sido mucho más redondo de ser algo más abierto en muchas de sus facetas, aún así han conseguido un producto de mucha calidad y podéis haceros con él por 59’99 Euros en su versión Standard o por 69’99 (DLC incluido) en su versión Deluxe.

El juego a mi entender no tiene mucho sentido rejugarlo inmediatamente después de terminarlo (es solo una sensación mía) aunque podamos tomar otras decisiones y ver que pasa, creo que el juego ganará mucho más volviéndolo a jugar después de un tiempo y volver a sorprenderte con algunas de las muchas cosas buenas que nos ofrece.

Desde aquí mi recomendación total para todos aquellos que os gusten estos juegos, y para los que no, pues igual con una jugosa oferta sería una gran opción de darle una oportunidad de incorporarlo a vuestro catálogo y echaros una partidita de Arkanoid (que siempre está bien) además de descubrir lo mucho y bueno que esconde el título.

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Experiencia de juego en Stadia
Life is Strange: True Colors es para sentarte en el sofá de casa y disfrutarlo como si estuvieras viendo cine y es que de alguna forma es así. Aunque intervengamos en muchos momentos, su fuerza es disfrutar de la historia y verla. Y en el Chromecast Ultra luce a la perfección, salvo aquel episodio puntual de Stuttering y alguna carga de texturas extraña el juego luce y muy bien en Stadia. Además al ser un juego poco exigente a nivel de controles, Stadia nos permite poder seguir disfrutando con relativa comodidad en nuestro dispositivo móvil, aunque para esto ya sabéis que al ser un juego con voces en inglés si necesitáis apoyaros en los subtítulos en la pantalla del móvil quedarán (obviamente) visiblemente reducidos.
A favor
  • La captura facial de movimiento
  • La música y su papel en el juego
  • Esas pildoritas de máquinas recreativas
En contra
  • Excesivamente cerrado
  • Poco cuidado en los detalles que no intervengan
  • El movimiento de Alex a veces se siente pesado y lento
8.5
Muy bueno
Escrito por
Recuerdo ir con mi padre a comprar el Rastan de la Sega Master System, desde entonces, no le cierro las puertas a nada en los videojuegos y aún así, tardaron 2 meses en convencerme de darle una oportunidad a Stadia. Ahora solo espero que nadie necesite tanto tiempo para darse cuenta de todo lo mucho y bueno que ofrece y ofrecerá esta nueva forma de entender los videojuegos.

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